sábado, 7 de julio de 2012

MANO A MANO

Decidida a que mis textos queden reflejados en algún sitio más que nada por aprovechar el blog y teniendo en cuenta que el mundo del espectáculo tampoco da para mucho voy a empezar a publicar aquí mis textos que espero que por lo menos os hagan reir un poco entre tanta crisis y tanta palabreria:

(texto dedicado al bar Mano a Mano, bar de Salamanca)


Mano a mano

Como no, estando en este bar, con este nombre y viendo que el mundo no deja de pegarme patadas el culo, paso de la guitarra, de las canciones y me dedico a contar mis frustraciones a través de escritos que después de dichos no valdrán nada.
Delante de mi, un café, frio seguramente, nunca he soportado beberme el café caliente, será por eso que dejo que tantas otras cosas también se enfríen, porque en caliente nunca es bueno decidir.

Total que dispuesta hoy a comerme el mundo, me levanto, no por la mañana, sino más bien a mediodía, que el día es bien largo y más ahora que tarda más en hacerse de noche, y sin prisa cojo el autobús, ese dignísimo autobús que se cae a trozos, el cual odio por encima de todo lo deseable del planeta. A mi lado una chica que mira raro a un bebé, el bebé duerme, que no sé cómo, puesto que la madre no para de zarandearlo para asegurarse de que está bien sujeto y que los frenos del carrito no se van a mover, lo hace todo sin darse cuenta de que su pequeño está teniendo unas tiradas de cuello que no son normales y que muy probable le pasen factura en unos años sin ella entenderlo.

En fin llegar a Salamanca después de 9 rotondas es mareante, si tienes alergia, como es mi caso, llegarás mareada y encima ahogándote, suerte que nada más bajar del autobús hay un kiosko maravilloso. ¿Lo malo? Cuando te ahogas la kioskera no te entiende y cuando por fin sabe que le estas pidiendo agua le entra la duda de si la quieres fría o del tiempo. Cuando casi tienes el sabor de agua de venganza en tu boca ella está apurada, no quiere darte el agua, tu la necesitas, el mundo se impacienta, la cola crece y el caos se hace a los pies de una kioskera. Todo acaba cuando ella decide en el último momento dartela fria, que bien podría haberlo pensado antes teniendo en cuenta que estamos a 24 grados, en chanclas y tirantes. Pero sus dudas desaparecen cuando ve que cojes el agua co la mayor de las alegrias y la engulles. El mundo se detiene, al fin puedes hablar “¿Cuánto es?” Ella te mira, con esos ojos desatados por el tiempo y te dice “Sólo 80 centimos” Por 80 cnt me podría haber comprado 4 botellas en cualquier supermercado pero ojo! Ese es el precio del frío. (Esto me hubiese consolado de no ser porque cómo buena expunki sé que cualquier objeto caliente de un supermercado si lo dejas en los congelados 15 minutos mientras te das una vuelta se enfría perfecta y cómodamente)

Ay Salamanca!!! Ciudad de bajas pasiones y culos inquietos.

“Mano a mano” repito el título simplemente porque aparezca, porque si no no tendría ningún sentido. Ahora es cuando me pongo a filosofar acerca del mundo, de la vida y esas cosas. En mi cabeza una canción “Disarm” Smashing punkies la canción empieza diciendo “te desarmo con una sonrisa”… que bien, me siento estupenda. Soy una especie de Britget Jones con millones de frases de esas que te hacen pensar. La primera está colgada en la pared, me la regaló una amiga “Confía en el tiempo que da dulces salidas a amargas decisiones”. Ahora esa no me ayuda, cambio de canción y sigo con la filosofía… Marea, este grupo no falla tiene buenas canciones muy fieles a su estilo pero de todas sus putas canciones mi ordenador elige aquella que dice “Entre amores nunca se ha caido de pie, que se descuida y se vuelve a caer”. Cambio de canción a algo que se que nunca nunca me fallará, Manolo Cabezabolo, este hombre nunca será romántico es imposible, no le sale, eso hoy me ayuda, en mi lucha contra el mundo, contra mi alergia y contra kioskeras asesinas.

Seguimos con la tarde estupenda, contando penares, la guitarra a un lado, sigo sin querer cogerla, que le voy a hacer, hoy no tocaba.
Segundo café, pasa una hora, sigo escribiendo…..nada, no ya no escribo, el mito del pánico al folio en blanco se aparece… Tercer café, hora de trabajar…. Cuarto café… hora de trabajar… no hay café. El café siempre desaparece cuando más lo necesitas, es como las gominotas, las tartas y yo misma.

Llega la noche, tengo que subir a un escenario y sonreír, es mi profesión y mi desdicha o quizás eso hace que me alivie, el estar aquí arriba, leyendo la vida de otro, haciendo lo que siempre quise hacer y sintiéndome como nunca me voy a sentir.

Me quedo para terminar con la última canción:

Y ahora me importa una mierda
si he llegado o me he rendido
O si me he parao mil años pa beber junto a los mios

Y ahora me importa una mierda
El saber ke he defraudado
El saber ke nunca he dado lo ke de mi se ha esperado

Y ahora me importa una mierda





1 comentario:

  1. Verdad, verdadera. Ya era hora de que actualizaras, cacho vaga!!

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