martes, 10 de julio de 2012

EL POR QUÉ ME LLAMAN LOCA


EL POR QUÉ ME LLAMAN LOCA

Qué maravillosa la idea de que me llamaran loca, “esta loca” decían, “ay que loca!!!” decían… y esa idea me maravillaba, hasta que un día pensé “y si tienen razón ... y si estoy loca?” Horrorizada ante la idea de estar loca de verdad salgo a la calle buscando mis rarezas en otras personas, miro alrededor, una señora me pasa con bolsas, son bolsas de la compra, de plástico... miro las mías, mis bolsas se dividen entre bolsa de tela y bolsa de papel, ecológico por supuesto y reciclable a más no poder, además con asitas muy monas que te permiten colgarte la compra tipo bolso y como el peso es similar al bolso por la numerosa masa de cosas estúpidas que llevo, no noto diferencia.  A pesar de la extrañeza de la señora al verme media barra de pan que sobresale por encima de mi hombro no noto el por qué han de llamarme loca por eso, asique sigo buscando.

Llego a casa y miro, miro una y otra vez buscando cosas que me hagan ver el por qué debo estar loca, lo único extraño que puedo encontrar es un libro que empecé a hacer debido a mi falta habitual de memoria, eso me preocupó tanto que decidí que quizás algún día no me acordaría ni de mi nombre así pues, empecé un libro donde apunto con datos y cosas que verifiquen mi versión, todo aquello importante que me pasa en la vida, quien dice importante dice especial… oh vaya especial, ser especial es ser raro y ser raro es estar loco!!!!!! Caosss!!! Destrucción en masa!!!!! … paro. Hay que tranquilizarse, eso se llama diario y lo utilizan millones de niñas  desquiciadas para poner sus frustraciones, por lo que simplemente soy una niña frustrada y desquiciada, uf menos mal, por un momento pensé realmente que estaba loca.

Salgo de casa, quizás la respuesta no esté ni en casa ni en la calle, el sitio dónde más locos he visto es en el autobús, monto, monto con la esperanza de encontrar allí la razón de mi existencia, y la encuentro.

Se sube una pareja. Extraños cuanto menos. Ella perfila la muerte solo con sus andares, él perfila la estupidez humana recalcada en su escaso gusto por el estilismo. Comienzan a hablar y se paran los planetas. Un cúmulo de voces que llegan de atrás a adelante y de arriba abajo por el autobús. Se hace el silencio, silencio extraño que es golpeado por palabras y frases que perturbarían cualquier karma. Primera frase que escucho “en un módulo de grado superior sólo hay gilipollas, y tú eres gilipollas” el pobre muchacho se defiende diciendo que él no tenía la culpa de que le hubiesen corregido mal el examen y le hubiesen aprobado con una nota que no tenía, por error. Realmente ella tenía razón, sólo un gilipollas gritaría eso en un autobús. Aquí no termina la historia empiezan a meter a la familia por medio de su pelea sin que ellos estén presentes. Ella acudirá a la madre de él para impedir que él estudie, por su lado él le repite una y otra vez que sea consecuente con sus actos, que estando como esta mal de la cabeza tiene que atenerse a sus actos y que si ella no puede estudiar no le quite a él la oportunidad. Él cansado de los gritos de ella le amenaza con acudir a la madre de la misma diciéndole que no ha sido consecuente diciéndole a su profesora que era una hija de puta a la cual no verá más. Esto confirma la gilipollez de él. Sólo él podría gritar eso en un autobús, en ese momento todo el mundo miramos alrededor mirándonos las caras a ver si alguien reconocía en la cara a algún conocido de esa pobre profesora.
Pasa el tiempo, el viaje más eterno que he hecho jamás, con dos locos a mi espalda, dos locos!!! Por fín, oh dios si! Dos locos de verdad yo no soy como ellos, no lo soy por lo cual no estoy loca oh si!!!! Para demostrarlo me levanto tajante, con decisión, feliz de mi misma, incluso orgullosa podría decir y  justo cuando voy a salir me tropiezo de frente con una de las barras del autobús. Un clink! Suena y perturba la pelea. Los dos muchachos me miran como en un ring esperando turno. Temo por mi vida, quiero salir, las puertas tarden en abrirse, no sé que pasa pero por fin ahí esta, la veo, es la calle que me mira abriéndome los brazos para echarme directamente sobre ella. Piso el suelo y dios siiiii por fin he salido de esa locura, por fin ahora soy libre soy libre para chillar llego a casa lo cuento y me dicen, “vaya locos” por fin eran ellos y no yo. Por una vez me sentí normal… normal…. ¿normal? Ser normal era un asco, había cientos de personas normales a mi alrededor, si era normal no me pasaban cosas raras, si no me pasaban cosas raras no tenía nada que contar, si no tenía nada que contar me quedaba sin trabajo…. decido en mi sana cordura elegir locura como animal de compañía, porque al menos los locos en su locura son eternamente cuerdos.

2 comentarios:

  1. Si hablas conmigo es que estás loca!!! jajajja

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  2. ajajajajajjaajj muy posiblemente, mierda!me tocará hacer otra entrada XDDD

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