EL POR QUÉ ME LLAMAN LOCA
Qué maravillosa la idea de que me llamaran loca, “esta loca”
decían, “ay que loca!!!” decían… y esa idea me maravillaba, hasta que un día
pensé “y si tienen razón ... y si estoy loca?” Horrorizada ante la idea de
estar loca de verdad salgo a la calle buscando mis rarezas en otras personas,
miro alrededor, una señora me pasa con bolsas, son bolsas de la compra, de
plástico... miro las mías, mis bolsas se dividen entre bolsa de tela y bolsa de
papel, ecológico por supuesto y reciclable a más no poder, además con asitas
muy monas que te permiten colgarte la compra tipo bolso y como el peso es similar
al bolso por la numerosa masa de cosas estúpidas que llevo, no noto
diferencia. A pesar de la extrañeza de
la señora al verme media barra de pan que sobresale por encima de mi hombro no
noto el por qué han de llamarme loca por eso, asique sigo buscando.
Llego a casa y miro, miro una y otra vez buscando cosas que
me hagan ver el por qué debo estar loca, lo único extraño que puedo encontrar
es un libro que empecé a hacer debido a mi falta habitual de memoria, eso me
preocupó tanto que decidí que quizás algún día no me acordaría ni de mi nombre
así pues, empecé un libro donde apunto con datos y cosas que verifiquen mi
versión, todo aquello importante que me pasa en la vida, quien dice importante
dice especial… oh vaya especial, ser especial es ser raro y ser raro es estar
loco!!!!!! Caosss!!! Destrucción en masa!!!!! … paro. Hay que tranquilizarse,
eso se llama diario y lo utilizan millones de niñas desquiciadas para poner sus frustraciones,
por lo que simplemente soy una niña frustrada y desquiciada, uf menos mal, por
un momento pensé realmente que estaba loca.
Salgo de casa, quizás la respuesta no esté ni en casa ni en
la calle, el sitio dónde más locos he visto es en el autobús, monto, monto con
la esperanza de encontrar allí la razón de mi existencia, y la encuentro.
Se sube una pareja. Extraños cuanto menos. Ella perfila la
muerte solo con sus andares, él perfila la estupidez humana recalcada en su
escaso gusto por el estilismo. Comienzan a hablar y se paran los planetas. Un
cúmulo de voces que llegan de atrás a adelante y de arriba abajo por el autobús.
Se hace el silencio, silencio extraño que es golpeado por palabras y frases que
perturbarían cualquier karma. Primera frase que escucho “en un módulo de grado
superior sólo hay gilipollas, y tú eres gilipollas” el pobre muchacho se
defiende diciendo que él no tenía la culpa de que le hubiesen corregido mal el examen
y le hubiesen aprobado con una nota que no tenía, por error. Realmente ella
tenía razón, sólo un gilipollas gritaría eso en un autobús. Aquí no termina la
historia empiezan a meter a la familia por medio de su pelea sin que ellos
estén presentes. Ella acudirá a la madre de él para impedir que él estudie, por
su lado él le repite una y otra vez que sea consecuente con sus actos, que
estando como esta mal de la cabeza tiene que atenerse a sus actos y que si ella
no puede estudiar no le quite a él la oportunidad. Él cansado de los gritos de
ella le amenaza con acudir a la madre de la misma diciéndole que no ha sido
consecuente diciéndole a su profesora que era una hija de puta a la cual no
verá más. Esto confirma la gilipollez de él. Sólo él podría gritar eso en un
autobús, en ese momento todo el mundo miramos alrededor mirándonos las caras a
ver si alguien reconocía en la cara a algún conocido de esa pobre profesora.
Pasa el tiempo, el viaje más eterno que he hecho jamás, con
dos locos a mi espalda, dos locos!!! Por fín, oh dios si! Dos locos de verdad
yo no soy como ellos, no lo soy por lo cual no estoy loca oh si!!!! Para
demostrarlo me levanto tajante, con decisión, feliz de mi misma, incluso
orgullosa podría decir y justo cuando
voy a salir me tropiezo de frente con una de las barras del autobús. Un clink!
Suena y perturba la pelea. Los dos muchachos me miran como en un ring esperando
turno. Temo por mi vida, quiero salir, las puertas tarden en abrirse, no sé que
pasa pero por fin ahí esta, la veo, es la calle que me mira abriéndome los
brazos para echarme directamente sobre ella. Piso el suelo y dios siiiii por
fin he salido de esa locura, por fin ahora soy libre soy libre para chillar
llego a casa lo cuento y me dicen, “vaya locos” por fin eran ellos y no yo. Por
una vez me sentí normal… normal…. ¿normal? Ser normal era un asco, había
cientos de personas normales a mi alrededor, si era normal no me pasaban cosas
raras, si no me pasaban cosas raras no tenía nada que contar, si no tenía nada
que contar me quedaba sin trabajo…. decido en mi sana cordura elegir locura
como animal de compañía, porque al menos los locos en su locura son eternamente
cuerdos.
Si hablas conmigo es que estás loca!!! jajajja
ResponderEliminarajajajajajjaajj muy posiblemente, mierda!me tocará hacer otra entrada XDDD
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