miércoles, 18 de julio de 2012

FACTOR 50


FACTOR 50

Ir a la piscina es todo un acierto en verano, frescor, chapuzones, niños gritando, chicos jugando a ser el rey león, leonas que se agolpan buscando como hembras en celo un poco de sexo compasivo… en fin todo un acierto.

Ese día íbamos a la piscina, la piscina!!! Esa piscina que nadie pisaba desde hacia años, habría cambiado como nosotros? Sería diferente? Qué tipo de gente nos aguarda ahora?
Efectivamente los años habían pasado, no en balde, yo me recordaba como por aquel entonces, una pequeña asustada y acomplejada por sus numerosos kilos de más y con una camiseta que ni en el más horrible de sus sueños llevaría puesta ahora misma. Pero da igual porque han pasado los años.
Pagamos la entrada. Vemos que hay costumbres que no cambian, como en el mejor de los colegios de pago nos separamos por sexos, las chicas por un lado y los chicos por otro, esto tendría mucho sentido teniendo en cuenta que son los vestuarios, pero carece por completo de él si nos fijamos en que unos y otros están unidos por una amplia entrada abierta para pasar de uno a otro y sin ningún tipo de separación. No quiero saber en qué estarían pensando los arquitectos.

Una vez que entramos a la piscina sentimos el frio césped, nos entran dudas ¿Se podrá pisar la hierba con chanclas? No lo tenemos muy claro pero después de ver como uno de los chicos que paseaban por allí escupía alegremente en la hierba decidimos que por nuestra propia salud quizás no deberíamos ni estar pisando la hierba.

Nos dirigimos a la zona de sombra, colocamos nuestras toallas las juntamos como buenos amigos que somos, eso no cambia. Jugamos a las cartas, fundamental si vas a la piscina, nos embadurnamos de crema que parecemos merengues. 5 objetos blancos no identificados se dirigen hacia la piscina “de mayores”. Poco a poco llegamos donde no cubre, aquí toca decidir ¿me tiro de golpe o voy por la escalera poco a poco? Cada uno elige, está también la opción de simplemente sujetar la valla, que por lo visto en esta piscina es lo que más se lleva.
Decido tirarme como un hipopótamo deseoso de probar el agua. Aquí llega el momento de autodestrucción. Yo cai en el agua, y cuando digo que yo caí en el agua me refiero a que sólo yo caí en el agua, mi bikini desdibuja mi forma quedando como un collar y mis pechos se asoman por el agua, mis encantadores pechos al desnudo para todos los visitantes de la piscina. Para no caer en un pánico absoluto me tapo rápidamente, me lo coloco y disimulo, Puede que, a pesar de que mis amigos chillen cual manada de hienas en pura provocación, los demás no hayan notado nada.

A salvo y con mi bikini de nuevo colocado cometo el error de bucear. Cojo aire y… al fondo, caigo de nuevo yo sola mi bikini vuelve a desfigurar mi figura y a ridiculizarme del todo. Empiezo a cogerle manía, empiezo a creer que ninguno de los dos nos caemos bien y que ya lo está haciendo por joder. En un último esfuerzo por tratar de comprender sus necesidades lo ato con fuerza, “de esta vez no falla”, pienso yo. Ilusa de mi, ilusa de creer que su venganza se había quedado en dos simples ataques. De nuevo en un salto desafortunado frente al borde de la piscina mis pechos quedan al descubierto, me siento por 5 minutos estrella del porno piscenil.

Regreso a la toalla. Me pongo al sol, bocabajo, ya no hay más que hacer, he quedado en ridículo. Llego a casa esperando la comprensión maternal que se resume en carcajadas diversas y un simple “bueno que le vas a hacer”. Yo sabía que le iba a hacer, iba a tramar una venganza total y absoluta hacia él, algo que no se esperase, que le doliese, quería que sufriera la vergüenza que yo sufrí, pero recordemos que sigo hablando de un bikini sin sentimientos y por mucho que me cueste creerlo sin vida. Con toda mi indignación lo guardo en el cajón, aún sigo sin encontrar un emoticono que exprese toda mi indignación




martes, 10 de julio de 2012

EL POR QUÉ ME LLAMAN LOCA


EL POR QUÉ ME LLAMAN LOCA

Qué maravillosa la idea de que me llamaran loca, “esta loca” decían, “ay que loca!!!” decían… y esa idea me maravillaba, hasta que un día pensé “y si tienen razón ... y si estoy loca?” Horrorizada ante la idea de estar loca de verdad salgo a la calle buscando mis rarezas en otras personas, miro alrededor, una señora me pasa con bolsas, son bolsas de la compra, de plástico... miro las mías, mis bolsas se dividen entre bolsa de tela y bolsa de papel, ecológico por supuesto y reciclable a más no poder, además con asitas muy monas que te permiten colgarte la compra tipo bolso y como el peso es similar al bolso por la numerosa masa de cosas estúpidas que llevo, no noto diferencia.  A pesar de la extrañeza de la señora al verme media barra de pan que sobresale por encima de mi hombro no noto el por qué han de llamarme loca por eso, asique sigo buscando.

Llego a casa y miro, miro una y otra vez buscando cosas que me hagan ver el por qué debo estar loca, lo único extraño que puedo encontrar es un libro que empecé a hacer debido a mi falta habitual de memoria, eso me preocupó tanto que decidí que quizás algún día no me acordaría ni de mi nombre así pues, empecé un libro donde apunto con datos y cosas que verifiquen mi versión, todo aquello importante que me pasa en la vida, quien dice importante dice especial… oh vaya especial, ser especial es ser raro y ser raro es estar loco!!!!!! Caosss!!! Destrucción en masa!!!!! … paro. Hay que tranquilizarse, eso se llama diario y lo utilizan millones de niñas  desquiciadas para poner sus frustraciones, por lo que simplemente soy una niña frustrada y desquiciada, uf menos mal, por un momento pensé realmente que estaba loca.

Salgo de casa, quizás la respuesta no esté ni en casa ni en la calle, el sitio dónde más locos he visto es en el autobús, monto, monto con la esperanza de encontrar allí la razón de mi existencia, y la encuentro.

Se sube una pareja. Extraños cuanto menos. Ella perfila la muerte solo con sus andares, él perfila la estupidez humana recalcada en su escaso gusto por el estilismo. Comienzan a hablar y se paran los planetas. Un cúmulo de voces que llegan de atrás a adelante y de arriba abajo por el autobús. Se hace el silencio, silencio extraño que es golpeado por palabras y frases que perturbarían cualquier karma. Primera frase que escucho “en un módulo de grado superior sólo hay gilipollas, y tú eres gilipollas” el pobre muchacho se defiende diciendo que él no tenía la culpa de que le hubiesen corregido mal el examen y le hubiesen aprobado con una nota que no tenía, por error. Realmente ella tenía razón, sólo un gilipollas gritaría eso en un autobús. Aquí no termina la historia empiezan a meter a la familia por medio de su pelea sin que ellos estén presentes. Ella acudirá a la madre de él para impedir que él estudie, por su lado él le repite una y otra vez que sea consecuente con sus actos, que estando como esta mal de la cabeza tiene que atenerse a sus actos y que si ella no puede estudiar no le quite a él la oportunidad. Él cansado de los gritos de ella le amenaza con acudir a la madre de la misma diciéndole que no ha sido consecuente diciéndole a su profesora que era una hija de puta a la cual no verá más. Esto confirma la gilipollez de él. Sólo él podría gritar eso en un autobús, en ese momento todo el mundo miramos alrededor mirándonos las caras a ver si alguien reconocía en la cara a algún conocido de esa pobre profesora.
Pasa el tiempo, el viaje más eterno que he hecho jamás, con dos locos a mi espalda, dos locos!!! Por fín, oh dios si! Dos locos de verdad yo no soy como ellos, no lo soy por lo cual no estoy loca oh si!!!! Para demostrarlo me levanto tajante, con decisión, feliz de mi misma, incluso orgullosa podría decir y  justo cuando voy a salir me tropiezo de frente con una de las barras del autobús. Un clink! Suena y perturba la pelea. Los dos muchachos me miran como en un ring esperando turno. Temo por mi vida, quiero salir, las puertas tarden en abrirse, no sé que pasa pero por fin ahí esta, la veo, es la calle que me mira abriéndome los brazos para echarme directamente sobre ella. Piso el suelo y dios siiiii por fin he salido de esa locura, por fin ahora soy libre soy libre para chillar llego a casa lo cuento y me dicen, “vaya locos” por fin eran ellos y no yo. Por una vez me sentí normal… normal…. ¿normal? Ser normal era un asco, había cientos de personas normales a mi alrededor, si era normal no me pasaban cosas raras, si no me pasaban cosas raras no tenía nada que contar, si no tenía nada que contar me quedaba sin trabajo…. decido en mi sana cordura elegir locura como animal de compañía, porque al menos los locos en su locura son eternamente cuerdos.

lunes, 9 de julio de 2012

GACELAS HERIDAS


GACELAS HERIDAS

Salir un sábado por la noche tiene ventajas e inconvenientes. Una de las ventajas es que te arreglas, te pones guapa con la intención de que tus amigas van a ir así y tu no puedes ser menos.

Nos disponemos a salir, primeramente está el autobús, aquí ya vas viendo el ambiente, que mayoritariamente en verano no lo hay, por lo que el autobús va prácticamente vacío, lo cual agradezco enormemente por haber salido con tacones. 

Llegamos al primer bar, cuando sales todos los sábados tienes ya un recorrido fijo, quizás otro día probemos cosas nuevas, pero hoy no era ese día.
Saliendo de ese bar ya tenemos destino fijo, “el Pakipa”, qué bar, ese bar con mezcla de canciones y con locos que se suben a los carros, que ya de por sí es raro tener un carro en medio de un bar pero si le pones un loco pasa totalmente desapercibido, yo creo que poner un loco en el carro ha sido un gran acierto.

Nada más asentarnos, dejamos bolsos, chaquetas y ya estamos listas para bailar, la pista es nuestra no hay nadie, nos volvemos locas, cantamos a grito pelao moviendonos de un sitio a otro y saltando. En nuestro inconsciente necesidad de baile no nos damos cuenta que se está llenando el bar, mayoritariamente tíos. Nosotras seguimos saltando (recordemos que sigo llevando tacones), cuando nos queremos dar cuenta estamos rodeadas, todo el bar nos mira, los grupos se turnan, piensan con cual quedarse en caso de tener éxito, lo sabemos porque nos miran nos señalan y vamos viendo cual nos tocaría a cada una. Entre tantos hechos juntos e inesperados nosotras seguimos saltando y una amiga sentencia “Somos gacelas heridas chicas”. Nos paramos en seco, el sudor frio que recorre nuestro cuerpo nos hace mirarnos entre nosotras y a partir de ahí se hace el caos, un grupo a nuestra derecha nos entra, como no consiguen nada sacan la artillería pesada, su amigo, el cual nos cuenta las numerosas habilidades del chico, cuando por fin se casan se van. Se acerca el siguiente grupo, estos más discretos, mientras el primer grupo espera pacientemente a que echemos al segundo para pedirnos una foto. Típica foto tuenti, de repente volvemos a tener 16 años, nos sentimos queridas, importantes y empezamos a sufrir los efectos de la puta fama. Aparece un tercer grupo este menos numeroso, lo cual nos da mas miedo. Dos tipos que se acercan con la sana intención de preguntarnos por qué no conseguimos hacer bailar a nuestra tercera amiga, les vale con una explicación sencilla  “no le apetece” y se largan… “ohh vaya que majos, pensamos”, craso error, simplemente se retiraban para volver más tarde. Cuando pensamos que la noche ya no puede dar más de sí llega una chica que poco a poco se me acerca…”hola” dijo ella, “hola” dije yo. Ella me mira con su mejor sonrrisa y me dice “ves a los dos chicos que hay detrás de la mesa??”. Yo miro, ciertamente los dos amigos estaban impresionantemente bien, chicos bien vestidos, cuidados, de gimnasio yo ya me veía en un extasis de pasiones desenfrenadas con cualquiera de los dos pero claro está que todo estaba en mi mente, esos no eran sus amigos. Sus amigos eran dos besugos destripados sin ganas ni de caminar que me miraban con ganas de un ... de un... ni siquiera sé como definirlo pero estoy segura de que era  insano. “oh vaya lo siento… esque tengo…. Yo estoy con…..” mi cara dibuja la típica sonrisa de smile y busco apoyo en mis amigas las cuales gritan “quedate con uno de los dos y déjame vivir”. Mi cara descubre la muerte sólo con la mirada, entre chicas nos entendemos por ello, ella, se retira a explicarle a sus amigos lo sucedido.

En fin dejados atrás a los dos besugos, los dos solitarios, los dos grupos de tipos, llegó el único que faltaba: un punki salido que nos miraba a 10 cm de distancia, nos sonreia e incluso trato de hacer una especia de seguimiento con su mp3 el cual giraba en torno a nuestras cabezas para ver en cual se paraba y a cual tenía que atacar. Nos entra miedo, pánico, tenemos un punki que nos sigue por el bar con un mp3 dando vueltas si nos movemos a izquierda o derecha tenemos que librarnos de tios, que no porque lo hayamos hecho ya antes resulta menos difícil. Encontramos la salida y la solución en la barra. Sí, oh dios! bendita barra a la cual te puedes apoyar descansar e incluso esconder (esto no lo explico porque es personal y las cosas personales no se cuentan en escenario, pero si, os podéis esconder si tenéis una barra).

Para acabar vuelven los dos tipos solitarios los cuales nos invitan elegantemente a un chupito que rechazamos, decidimos como gacelas heridas, cazadas y casi muertas regresar a un sano taxi para volver a casa. El mundo hoy nos ha regalado no una noche si no “la noche” en la cual se alinearon muchos pero muchos planetas, de eso estoy segura. Hoy guardo mis zapatos, con lacito y atados al tobillo, lavo, tiendo, recojo y plancho con mimo mi minifalda de vuelo y mi camiseta calada con espalda al aire, ays! qué tendría yo aquella noche para estar tan irresistible…

domingo, 8 de julio de 2012

TIPICAL SPANISH


TIPICAL SPANISH

¿Qué es lo peor que te puede pasar después de haber estado toda la noche bebiendo vino? Pues que te digan que tienes que prepararte un texto u o monólogo más dos canciones sobre autores españoles y a poder ser que sea lo suficientemente estándar y que se ciña sobre el tema “tipical spanish”.

Como es obvio en mi insana y justa noche, decido hacer un poco lo que me sale de ahí, es decir que me apetece tocar una canción alternativilla y es lo que voy a hacer, porque si no reviento y me han dicho que reventar en escena no es bueno.
Por otra parte y para compensar decido que sería bueno enseñar algo típical spanish, con esto quiero decir que es lo que se suponía que tenía que hacer y me siento, no en la obligación si no en el aprecio por mi vida de hacerlo. Así pues preparo papel, Boli y pienso…. ¿qué coño puedo enseñar yo que sea estándar y típico de españoles? A mira hablando de coños pues eso, siendo tía lo mejor que puedo hacer es enseñar las costumbres de los coños españoles. (Para aquellos que han venido al intercambio de idiomas si no conocéis la palabra ya sabéis que preguntar el próximo día, viernes a las 20:00 en el mano a mano)

Así pues aquí tenéis mis enseñanzas de coño español a lo Superpop (revista española cutre que se popularizó entre adolescentes hormonados):
A los chicos: Lo primero, a las tías nos gustan de entrada vuestras características físicas, ya de entrada habláis raro por lo que eso juega a vuestro favor, pero ojo, que una cosa es que podamos saltar por encima ciertas características y otras que seamos idiotas.
A las chicas: como coño amigo os diré que los españoles son pesados, no los juzguéis son los genes, tenemos dichos como “el que la sigue la consigue” que les ha hecho mucho daño. Pero tampoco son idiotas (o eso queremos creer) si os entra algún español pesado daros la vuelta disimuladamente y darle la espalda, él ya sabrá que ahí no tiene nada que hacer, lo intentará  por el otro lado pero ahí es donde juega el papel de su vida tu amiga la cuál te lo dirá y ella también le dará la espalda.
A los chicos: la mujer española tiene carácter, mucho, vamos que somos bichos con aguijón a la espera de clavárselo a alguien… y sigo hablando de tías
A las chicas: el hombre español aparenta mucho carácter, no te dejes engañar dos voces y es tuyo!!!

Dejo atrás los consejos y los dichos  y me predispongo a pensar en cosas típicas nuestras…. PAELLA, SEVILLANAS y TOROS, pero siendo esto Salamanca y no Valencia, Sevilla o Barcelona creo que lo más típico que tenemos es la fiesta. Sí definitivamente a salamanca se viene a beber o a emborracharte, es decir dentro de esta simbiosis tu puedes hacerlo como quieras o bien juntar las dos cosas. Tenemos juegos de beber que desde niños se nos inculcan o si no preguntar a ver cuántos no han jugado nunca a la botella.
Por otro lado es la forma de relación social que tenemos, ya que no disponemos ni de fiestas de máscaras, ni bailes, ni horas de te nosotros tenemos bares.  Y aquí viene la enseñanza mayor, en los bares podréis ver al español en estado puro, desde el grupo que sólo va a divertirse, pasando por el que va a ligar y dejando atrás el de solteros desesperados que ya ni lo intentan y por Dios no me preguntéis en qué grupo estoy yo.

Para finalizar mi estúpido y absurdo texto cuyo único papel en la vida es el folio y rellenar 2 minutos diré que sobretodo ya que estáis aquí, en el bar digo, aquí me refiero a todos, seas extranjero o de garrido, quedaros con las siguientes palabras que harán de esta noche algo inolvidable: “litros a 3 euros”. 

Gracias



sábado, 7 de julio de 2012

MANO A MANO

Decidida a que mis textos queden reflejados en algún sitio más que nada por aprovechar el blog y teniendo en cuenta que el mundo del espectáculo tampoco da para mucho voy a empezar a publicar aquí mis textos que espero que por lo menos os hagan reir un poco entre tanta crisis y tanta palabreria:

(texto dedicado al bar Mano a Mano, bar de Salamanca)


Mano a mano

Como no, estando en este bar, con este nombre y viendo que el mundo no deja de pegarme patadas el culo, paso de la guitarra, de las canciones y me dedico a contar mis frustraciones a través de escritos que después de dichos no valdrán nada.
Delante de mi, un café, frio seguramente, nunca he soportado beberme el café caliente, será por eso que dejo que tantas otras cosas también se enfríen, porque en caliente nunca es bueno decidir.

Total que dispuesta hoy a comerme el mundo, me levanto, no por la mañana, sino más bien a mediodía, que el día es bien largo y más ahora que tarda más en hacerse de noche, y sin prisa cojo el autobús, ese dignísimo autobús que se cae a trozos, el cual odio por encima de todo lo deseable del planeta. A mi lado una chica que mira raro a un bebé, el bebé duerme, que no sé cómo, puesto que la madre no para de zarandearlo para asegurarse de que está bien sujeto y que los frenos del carrito no se van a mover, lo hace todo sin darse cuenta de que su pequeño está teniendo unas tiradas de cuello que no son normales y que muy probable le pasen factura en unos años sin ella entenderlo.

En fin llegar a Salamanca después de 9 rotondas es mareante, si tienes alergia, como es mi caso, llegarás mareada y encima ahogándote, suerte que nada más bajar del autobús hay un kiosko maravilloso. ¿Lo malo? Cuando te ahogas la kioskera no te entiende y cuando por fin sabe que le estas pidiendo agua le entra la duda de si la quieres fría o del tiempo. Cuando casi tienes el sabor de agua de venganza en tu boca ella está apurada, no quiere darte el agua, tu la necesitas, el mundo se impacienta, la cola crece y el caos se hace a los pies de una kioskera. Todo acaba cuando ella decide en el último momento dartela fria, que bien podría haberlo pensado antes teniendo en cuenta que estamos a 24 grados, en chanclas y tirantes. Pero sus dudas desaparecen cuando ve que cojes el agua co la mayor de las alegrias y la engulles. El mundo se detiene, al fin puedes hablar “¿Cuánto es?” Ella te mira, con esos ojos desatados por el tiempo y te dice “Sólo 80 centimos” Por 80 cnt me podría haber comprado 4 botellas en cualquier supermercado pero ojo! Ese es el precio del frío. (Esto me hubiese consolado de no ser porque cómo buena expunki sé que cualquier objeto caliente de un supermercado si lo dejas en los congelados 15 minutos mientras te das una vuelta se enfría perfecta y cómodamente)

Ay Salamanca!!! Ciudad de bajas pasiones y culos inquietos.

“Mano a mano” repito el título simplemente porque aparezca, porque si no no tendría ningún sentido. Ahora es cuando me pongo a filosofar acerca del mundo, de la vida y esas cosas. En mi cabeza una canción “Disarm” Smashing punkies la canción empieza diciendo “te desarmo con una sonrisa”… que bien, me siento estupenda. Soy una especie de Britget Jones con millones de frases de esas que te hacen pensar. La primera está colgada en la pared, me la regaló una amiga “Confía en el tiempo que da dulces salidas a amargas decisiones”. Ahora esa no me ayuda, cambio de canción y sigo con la filosofía… Marea, este grupo no falla tiene buenas canciones muy fieles a su estilo pero de todas sus putas canciones mi ordenador elige aquella que dice “Entre amores nunca se ha caido de pie, que se descuida y se vuelve a caer”. Cambio de canción a algo que se que nunca nunca me fallará, Manolo Cabezabolo, este hombre nunca será romántico es imposible, no le sale, eso hoy me ayuda, en mi lucha contra el mundo, contra mi alergia y contra kioskeras asesinas.

Seguimos con la tarde estupenda, contando penares, la guitarra a un lado, sigo sin querer cogerla, que le voy a hacer, hoy no tocaba.
Segundo café, pasa una hora, sigo escribiendo…..nada, no ya no escribo, el mito del pánico al folio en blanco se aparece… Tercer café, hora de trabajar…. Cuarto café… hora de trabajar… no hay café. El café siempre desaparece cuando más lo necesitas, es como las gominotas, las tartas y yo misma.

Llega la noche, tengo que subir a un escenario y sonreír, es mi profesión y mi desdicha o quizás eso hace que me alivie, el estar aquí arriba, leyendo la vida de otro, haciendo lo que siempre quise hacer y sintiéndome como nunca me voy a sentir.

Me quedo para terminar con la última canción:

Y ahora me importa una mierda
si he llegado o me he rendido
O si me he parao mil años pa beber junto a los mios

Y ahora me importa una mierda
El saber ke he defraudado
El saber ke nunca he dado lo ke de mi se ha esperado

Y ahora me importa una mierda