Historia de una patata
(Voz en off)
“Cuando todo
acaba ya no sabes por dónde empezar. Los días te parecen tristes y los
recuerdos amargos. Nunca lloré tanto como el día en que conocí a una patata.
No, no era una
patata normal, ésta era especial, tenía piernecitas que le daban un toque
cómico a la par que grotesco, la patata en sí se llamaba Lía”
ESCENA 1
Aparece una
muchacha entera vestida de blanco, algo despeinada y con cara de no haber
dormido bien, un tanto distraída. Está sentada en la cama, a su lado puesta en
una silla se puede ver una patata.
-
Que gracia Lía, si te vieses, ahí con tus patitas…
-
(silencio)
-
Ya claro, entiendo, para ti no es cómico, los defectos
nunca son cómicos…
-
(silencio)
-
Lía, ¿entiendes algo de lo que te digo? ¿Eres capaz de
escucharme? ¿Te llegas a enfadar, a poner triste…has llegado a llorar? Lía,
¿cómo es ser una patata?
-
(silencio)
-
Ya, entiendo, no creo que sea fácil, todo el mundo te
mira con cara de loco, fijo que alguna vez has sentido miedo, ¿verdad que si?
-
(silencio)
-
No hace falta que contestes, si lo sé, me imagino, pero
no hace falta que te excuses, no Lía, que yo también he sentido miedo.
-
(silencio)
-
Lía, ¿lloras mucho? ¿Te han dañado alguna vez?
-
(silencio)
-
Ya, ya sé, una vez casi te clavé un cuchillo y te dañé
la piel, pero no me refiero a eso, me refiero a dolor interno, ¿me entiendes
Lía? Me refiero a ese dolor que solo se cura tras las lágrimas.
-
(silencio)
-
Lía siento mucho haber intentado hacerte daño, sabes
que ese día no tenía nada que comer…
-
(silencio)
-
Lía ¿me perdonas? ¿Puedes perdonarme?
-
(silencio)
-
El silencio duele Lía…
-
(silencio)
-
¿crees que nos sacarán de aquí? Ellos me piden
continuamente que no hable contigo, no sé por qué, de verdad que yo no quiero
pero creo que es la única forma de salir de aquí, ¿te enfadarías otra vez
conmigo por eso?
(Se oye un ruido
de pasos que se acercan)
Voz 1: - Hay que
ver, pobre chica, y que no para, yo ya no sé que hacer con ella, la he puesto
ha hablar con muñecos, peluches, personas… pero nada que a la única que habla
es a la dichosa patata, es que yo ya no sé, de verdad va a llegar un momento en
que no sé…
Voz 2: -
Paciencia, todo se pasa, son crisis, igual que vienen se van, ya dejará de
hablar con ella y en el último caso pues nada, acaba con la patata, ¡y haber
luego a quien le habla!
Voz 1: - ¿Me
estás hablando en serio? ¿No crees que pueda ser peligroso? Sería como matar a
su mejor amigo
Voz 2: - Pues tú
me dirás que será mejor, si que se vuelva loca del todo o que intente hablar
contigo
-
¿Lo has oído Lía? ¿Lía puedes oír?...
-
(silencio)
-
Ahora no solo quieren que te deje de hablar, ¡ahora
encima quieren matarte!
-
(silencio)
-
No si entiendo que te hayas quedado sin palabras es
normal. Lía te voy a dejar de hablar.
(Oscuridad)
ESCENA 2
Esta vez la
muchacha aparece sentada en la silla agarrando una muñeca y la patata en la
cama. La muchacha mira fijamente un punto al vacío de frente al público. Parece
estar segura de si misma pero a la vez dudosa de que lo que hace sirve para
algo.
Voz 1: - Lía te
estoy intentando ayudar pero es muy difícil
-
Lía te hablan
-
(silencio)
Voz 1: - Lía,
mira te presento a alguien, esta es Lúa, su nombre se parece mucho al tuyo
¿verdad? Pues mira ella te va a ayudar a intentar hablar con personas, cada vez
que tengas un problema se lo cuentas ¿vale?
-
¿Te das cuenta Lía? Se piensan que soy tan tonta como
para hablarle a una muñeca, ni que fuera una cría.
-
(silencio)
-
(risa) ya Lía, además que es un poco fea, yo prefiero
hablar contigo, tú me entiendes, y me escuchas…
-
(silencio)
-
¿Por qué nadie nos escucha Lía? ¿Por qué nos pegan y
nos hacen daño?
-
(silencio)
-
Lía, ¿alguna vez te has sentido inútil?
-
(silencio)
-
(apresuradamente) Yo no
-
(silencio)
-
(más calmada) Pero quizá tú sí.
-
Lía, ¿te acuerdas cuando yo estaba en la cocina, cuando
casi te clavo el cuchillo? Qué susto ¿eh Lía?
-
(silencio)
-
¿No dices nada? (Cada vez se altera un poco más)
-
(silencio)
-
¿Ya no te acuerdas? ¿No recuerdas el momento más
importante de tu vida? ¿Y si hubieses muerto? ¿Y todas las cosas que te
quedaban por hacer? ¿Y todo aquello que nunca dijiste? ¿Eso no importa Lía?
-
(silencio)
-
No te entiendo…
-
(silencio)
-
¿Qué nos pasó? ¿No éramos felices? ¿No teníamos sueños
ni ganas de vivir? Porque yo ahora si que tengo ganas de vivir Lía. De empezar
de nuevo, pero me tienes que perdonar
-
(silencio)
-
Perdona por no haberte dedicado nunca un minuto de más.
Perdona por no haberte dicho nunca que lo siento. Perdona por no haberte
querido lo suficiente. Perdona por haber sido una egoísta. Perdona por no
haberte escuchado. Perdona…
-
(silencio)
-
Que rencorosa… vale pues no te hablo…
-
(silencio)
-
Perdona… si yo te entiendo… no te tenía que haber
hablado así… Lía ¿y si hablamos ya las dos? ¿Y si nos vamos ya de aquí?
(Oscuridad)
ESCENA 3
La muñeca
aparece tirada a un lado. La muchacha sentada en la cama escucha atentamente lo
que el médico tiene que decirle
Médico: - Lía ¿entiendes
algo de lo que te digo? ¿Eres capaz de escucharme? ¿Te llegas a enfadar, a
poner triste…has llegado a llorar?
-
(silencio)
Médico: -fijo
que alguna vez has sentido miedo. ¿Te han dañado alguna vez? Me refiero a dolor
interno, ¿me entiendes Lía? Me refiero a ese dolor que solo se cura tras las
lágrimas. ¿Lía puedes oír?...
-
(silencio)
Médico: -Lía te
voy a dejar de hablar… ¿alguna vez te has sentido inútil? ¿No dices nada? ¿No
recuerdas el momento más importante de tu vida? ¿Y si hubieses muerto? ¿Y todas
las cosas que te quedaban por hacer? ¿Y todo aquello que nunca dijiste? (Se va
notando cómo la primera indiferencia del médico se va convirtiendo en emoción,
se nota que la relación que tenían no empezó en aquel hospital)…Perdona por no
haberte dedicado nunca un minuto de más. Perdona por no haberte dicho nunca que
lo siento. Perdona por no haberte querido lo suficiente. Perdona por haber sido
un egoísta. Perdona por no haberte escuchado. Perdona…
-
Alberto…
Alberto (con
ilusión y bastante efusivo): -Dime Lía, dime lo que quieras no te calles, no
calles nunca…
-
Alberto, quiero no tener problemas, quiero levantarme
cada día y sentir indiferencia, quiero que no me importe que me dañen, que el
mundo me coma sin sentir nada…Alberto, quiero ser una patata.
(Alberto no
esperaba esa contestación y se le nota en la cara, está desilusionado y comienza a llorar, por
el contrario Lía parece contenta, segura de sí misma, por primera vez parece no
dudar en sus palabras. Se hace la oscuridad en el escenario y sólo hay un foco
apuntando a Lía, la imagen queda como congelada mientras una voz en off recita)
Voz en off:
“Era una patata
que nunca, nunca encontró su lugar en la vida. Estudió algo a lo que nunca se
vio del todo entregada, luchó por cosas incomprensibles, por derechos y
tonterías que el resto de humanos dejaban pasar.
Ella, hoy más
que nunca, sintió la necesidad de dejarse llevar, de dejar de luchar por sus
sueños, hoy más que nunca quiso ser una patata”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario