Pues aquí estoy, meses después de irme a hacer las Alemanias. La gente constantemente me pregunta "¡Anda! ¿Pero cómo es que te has venido?" Y te lo dicen así de naturales tras haberles contado que mi exjefe me pagaba 200€ guarros al mes, que tan sólo el curso de idioma me costaba 235€ y que me tenía que mantener alí con el dinero que buenamiente me mandaban mis padres. Acto seguido y para la sorpresa de la aquí presnete viene el "ya... pero esque en España la cosa está muy mal". Pues hombre, depués de haber estado trabajando a media jornada por 200€, de carecer total y absolutamente de vida social por encontrarme viviendo en el culo del mundo la únida palabra que me nace para describirte es "gilipollas".
Cuando sales fuera te das cuenta que tu patriotismo renace cual planta china deshidrata en una cazuela de agua hirbiendo. De repente tu país que aquí era una puta mierda, retrasada, que no avanzaba ni aunque la pagaran ahí se convierte en todo un héroe, y da igual que tu no sepas casi ni el idioma porque te verás defendiendo lo indefinible a Zähnen und Klauen (capa y espada).
Por otro lado salir de tu pequeña ciudad es darte cuenta d elo grande que es el mundo y aún así aunque ellos te vean más de pueblo que las amapolas tratas de xplicarles qeu hay vida más allá de la mantequilla para cocinar y que la botella de oro con etiqueta que pone "aceite" no es para que esté en el desván. Que por cierto par alguien que odia con toda su alma la mantequilla, como yo, Alemania es el país perfecto, después de ver nocilla con mantequilla mi mundo gastronómico perdió todo su sentido y fue directo a estamparse contra las vías del metro.
Pero no todo fue malo, no penséis que me subo aquí a llorar como habitualmente hago, no, solo descargo mi ira homicida. Conocí gente interesante, niños que eran una ricura a los cuales no les entendía porque sus padres habían sido capaces de crear un bicho grande y gordo que me llegaba por el ombligo pero qeu no era capaz de hablar, o niños como Ántona que tan pronto te hablaba en alemán, como inglés o francés....niños...qué de niños.
La conclusión que saqué de todo esto es que una mañana me levanté, fui como siempre a la escuela, salí de allí y me dirigí como otras tantas veces a mi trabajo, Karla empezó a perseguirme como hacía habitualmente y Duana Zú me dió uno de tantos abrazos, Ántona me contó que se iría muy pronto a París y yo les prepresenté un cuento, les di un abrazo de piña y aquel día les dije adiós. Ese fin de semana estaba en España, abrazando a mis padres qeu lloraban sin consuelo, yo que les miraba cual gacela herida.. y ellos que me preguntaron: ¿Qué quieres por Reyes? Y yo que les dije "Volver", y aquí es cuando después de 24 años me di cuenta que de verdad, los Reyes, son los padres.
Gracias.
jueves, 12 de septiembre de 2013
HISTORIA DE UNA PATATA
Historia de una patata
(Voz en off)
“Cuando todo
acaba ya no sabes por dónde empezar. Los días te parecen tristes y los
recuerdos amargos. Nunca lloré tanto como el día en que conocí a una patata.
No, no era una
patata normal, ésta era especial, tenía piernecitas que le daban un toque
cómico a la par que grotesco, la patata en sí se llamaba Lía”
ESCENA 1
Aparece una
muchacha entera vestida de blanco, algo despeinada y con cara de no haber
dormido bien, un tanto distraída. Está sentada en la cama, a su lado puesta en
una silla se puede ver una patata.
-
Que gracia Lía, si te vieses, ahí con tus patitas…
-
(silencio)
-
Ya claro, entiendo, para ti no es cómico, los defectos
nunca son cómicos…
-
(silencio)
-
Lía, ¿entiendes algo de lo que te digo? ¿Eres capaz de
escucharme? ¿Te llegas a enfadar, a poner triste…has llegado a llorar? Lía,
¿cómo es ser una patata?
-
(silencio)
-
Ya, entiendo, no creo que sea fácil, todo el mundo te
mira con cara de loco, fijo que alguna vez has sentido miedo, ¿verdad que si?
-
(silencio)
-
No hace falta que contestes, si lo sé, me imagino, pero
no hace falta que te excuses, no Lía, que yo también he sentido miedo.
-
(silencio)
-
Lía, ¿lloras mucho? ¿Te han dañado alguna vez?
-
(silencio)
-
Ya, ya sé, una vez casi te clavé un cuchillo y te dañé
la piel, pero no me refiero a eso, me refiero a dolor interno, ¿me entiendes
Lía? Me refiero a ese dolor que solo se cura tras las lágrimas.
-
(silencio)
-
Lía siento mucho haber intentado hacerte daño, sabes
que ese día no tenía nada que comer…
-
(silencio)
-
Lía ¿me perdonas? ¿Puedes perdonarme?
-
(silencio)
-
El silencio duele Lía…
-
(silencio)
-
¿crees que nos sacarán de aquí? Ellos me piden
continuamente que no hable contigo, no sé por qué, de verdad que yo no quiero
pero creo que es la única forma de salir de aquí, ¿te enfadarías otra vez
conmigo por eso?
(Se oye un ruido
de pasos que se acercan)
Voz 1: - Hay que
ver, pobre chica, y que no para, yo ya no sé que hacer con ella, la he puesto
ha hablar con muñecos, peluches, personas… pero nada que a la única que habla
es a la dichosa patata, es que yo ya no sé, de verdad va a llegar un momento en
que no sé…
Voz 2: -
Paciencia, todo se pasa, son crisis, igual que vienen se van, ya dejará de
hablar con ella y en el último caso pues nada, acaba con la patata, ¡y haber
luego a quien le habla!
Voz 1: - ¿Me
estás hablando en serio? ¿No crees que pueda ser peligroso? Sería como matar a
su mejor amigo
Voz 2: - Pues tú
me dirás que será mejor, si que se vuelva loca del todo o que intente hablar
contigo
-
¿Lo has oído Lía? ¿Lía puedes oír?...
-
(silencio)
-
Ahora no solo quieren que te deje de hablar, ¡ahora
encima quieren matarte!
-
(silencio)
-
No si entiendo que te hayas quedado sin palabras es
normal. Lía te voy a dejar de hablar.
(Oscuridad)
ESCENA 2
Esta vez la
muchacha aparece sentada en la silla agarrando una muñeca y la patata en la
cama. La muchacha mira fijamente un punto al vacío de frente al público. Parece
estar segura de si misma pero a la vez dudosa de que lo que hace sirve para
algo.
Voz 1: - Lía te
estoy intentando ayudar pero es muy difícil
-
Lía te hablan
-
(silencio)
Voz 1: - Lía,
mira te presento a alguien, esta es Lúa, su nombre se parece mucho al tuyo
¿verdad? Pues mira ella te va a ayudar a intentar hablar con personas, cada vez
que tengas un problema se lo cuentas ¿vale?
-
¿Te das cuenta Lía? Se piensan que soy tan tonta como
para hablarle a una muñeca, ni que fuera una cría.
-
(silencio)
-
(risa) ya Lía, además que es un poco fea, yo prefiero
hablar contigo, tú me entiendes, y me escuchas…
-
(silencio)
-
¿Por qué nadie nos escucha Lía? ¿Por qué nos pegan y
nos hacen daño?
-
(silencio)
-
Lía, ¿alguna vez te has sentido inútil?
-
(silencio)
-
(apresuradamente) Yo no
-
(silencio)
-
(más calmada) Pero quizá tú sí.
-
Lía, ¿te acuerdas cuando yo estaba en la cocina, cuando
casi te clavo el cuchillo? Qué susto ¿eh Lía?
-
(silencio)
-
¿No dices nada? (Cada vez se altera un poco más)
-
(silencio)
-
¿Ya no te acuerdas? ¿No recuerdas el momento más
importante de tu vida? ¿Y si hubieses muerto? ¿Y todas las cosas que te
quedaban por hacer? ¿Y todo aquello que nunca dijiste? ¿Eso no importa Lía?
-
(silencio)
-
No te entiendo…
-
(silencio)
-
¿Qué nos pasó? ¿No éramos felices? ¿No teníamos sueños
ni ganas de vivir? Porque yo ahora si que tengo ganas de vivir Lía. De empezar
de nuevo, pero me tienes que perdonar
-
(silencio)
-
Perdona por no haberte dedicado nunca un minuto de más.
Perdona por no haberte dicho nunca que lo siento. Perdona por no haberte
querido lo suficiente. Perdona por haber sido una egoísta. Perdona por no
haberte escuchado. Perdona…
-
(silencio)
-
Que rencorosa… vale pues no te hablo…
-
(silencio)
-
Perdona… si yo te entiendo… no te tenía que haber
hablado así… Lía ¿y si hablamos ya las dos? ¿Y si nos vamos ya de aquí?
(Oscuridad)
ESCENA 3
La muñeca
aparece tirada a un lado. La muchacha sentada en la cama escucha atentamente lo
que el médico tiene que decirle
Médico: - Lía ¿entiendes
algo de lo que te digo? ¿Eres capaz de escucharme? ¿Te llegas a enfadar, a
poner triste…has llegado a llorar?
-
(silencio)
Médico: -fijo
que alguna vez has sentido miedo. ¿Te han dañado alguna vez? Me refiero a dolor
interno, ¿me entiendes Lía? Me refiero a ese dolor que solo se cura tras las
lágrimas. ¿Lía puedes oír?...
-
(silencio)
Médico: -Lía te
voy a dejar de hablar… ¿alguna vez te has sentido inútil? ¿No dices nada? ¿No
recuerdas el momento más importante de tu vida? ¿Y si hubieses muerto? ¿Y todas
las cosas que te quedaban por hacer? ¿Y todo aquello que nunca dijiste? (Se va
notando cómo la primera indiferencia del médico se va convirtiendo en emoción,
se nota que la relación que tenían no empezó en aquel hospital)…Perdona por no
haberte dedicado nunca un minuto de más. Perdona por no haberte dicho nunca que
lo siento. Perdona por no haberte querido lo suficiente. Perdona por haber sido
un egoísta. Perdona por no haberte escuchado. Perdona…
-
Alberto…
Alberto (con
ilusión y bastante efusivo): -Dime Lía, dime lo que quieras no te calles, no
calles nunca…
-
Alberto, quiero no tener problemas, quiero levantarme
cada día y sentir indiferencia, quiero que no me importe que me dañen, que el
mundo me coma sin sentir nada…Alberto, quiero ser una patata.
(Alberto no
esperaba esa contestación y se le nota en la cara, está desilusionado y comienza a llorar, por
el contrario Lía parece contenta, segura de sí misma, por primera vez parece no
dudar en sus palabras. Se hace la oscuridad en el escenario y sólo hay un foco
apuntando a Lía, la imagen queda como congelada mientras una voz en off recita)
Voz en off:
“Era una patata
que nunca, nunca encontró su lugar en la vida. Estudió algo a lo que nunca se
vio del todo entregada, luchó por cosas incomprensibles, por derechos y
tonterías que el resto de humanos dejaban pasar.
Ella, hoy más
que nunca, sintió la necesidad de dejarse llevar, de dejar de luchar por sus
sueños, hoy más que nunca quiso ser una patata”.
Con Amor, Amelie
Se encienden las
luces se ve a una mujer en escena sentada en una silla con una mesa y cientos
de cartas. Viste normal en vaqueros y con un sombrero parisino.
(Comienza a
hablar la mujer se le nota cierta carencia mental, mantiene la mirada fija en
un punto infinito y comienza a hablar )
-¿Alguna vez han
visto la película de Amelie? (se proyecta o escucha el fragmento de la película
de Amelie dónde Amelie explica qué es lo que le gusta). Mi madre me llamó
Amelie, ella buscaba gente, historias que guardaban las fotos. Yo, escribo
cartas. Una vez, escribí a Zapatero, le conté todo lo que aquella noche pasaba
por mi cabeza… le conté por qué no me podía dormir, le conté que tenía una
amiga que había perdido su casa… le conté muchas cosas pero tengo un defecto, nunca
envío las cartas. Asique cuando quise enviarla, Zapatero ya no era presidente,
el desahucio de mi amiga se había convertido en algo normal y tan cercano que
carecía de toda importancia y correos estaba en huelga. Recuerdo que llevo toda
la vida escribiendo cartas, la primera fue a los Reyes… con 7 años, a ellos les
pedía otras cosas, claro está, una niña no escribe todos los días a los Reyes.
Empecé por lo normal Queridos Reyes de España, luego pregunté por Sofía y las
niñas, decidí hablar de tú porque así queda más cercano, esto me lo enseñaron
en el colegio y sólo me ha servido para que descarten mi candidatura en Infojobs
por falta de cortesía y que en las entrevistas de trabajo piensen que estoy
loca, aunque claramente el problema lo tienen ellos ya que a mis padres siempre
les he tratado de tu y jamás me han dicho que me tomo demasiadas libertades. La
carta a los Reyes la eché unas Navidades en un centro comercial, yo no sabía por
aquel entonces que los Reyes eran Magos, y años después me enteraría de que son
los padres y lo que sigo sin entender es qué estudiaron mis padres para ser
Magos. He visto varias películas sobre esto, Harry Potter, Crepúsculo… pero
creo que ninguna me lo aclara del todo, aunque quizás no haya escogido las
mejores películas ya que en Crepúsculo salen vampiros, aunque por otro lado
desde que vi a mis padres comer morcilla y llegar a final de mes con 500 euros
tengo mis dudas acerca de su naturaleza sobrehumana.
Mis problemas
comenzaron cuando quise escribir a gente importante como al chico que me
gustaba, si porque él siempre me hablaba de los correos que había recibido y la
ilusión que le hacía sobretodo los de publicidad en los que le anunciaban que
ganaba algo. Un día le escribí y le dije que había ganado algo muy importante,
en la siguiente no le escribí nada pero le pinté un corazón, en la siguiente le
mandé una sopa de letras que ponía juntos para siempre, a la semana siguiente
fue él el que me escribió, con cierta vergüenza he de decir ya que lo hizo a
través de un tal Fernando Robles, abogado, dónde me decía que si no dejaba de enviarle inmediatamente esas
cartas nos veríamos muy pronto. Yo dejé de escribirle y se las llevaba
personalmente ya que como bien me había anunciado su abogado lo que más quería
en el mundo era verle y si tanto le molestaba que lo hiciera por correo en
persona sería mucho más ameno. Y así es cómo terminé aquí.
Ahora también
estoy escribiendo, escribo al mundo, pero el mundo no tiene código postal fijo,
con lo que me es realmente difícil saber dónde tengo que enviar la carta, si
cualquiera de ustedes me puede poner en contacto con él se lo agradezco, PD: no
tarden mucho o esta carta tampoco la enviaré, saludos: Amelie.
Hace tiempo que
no recibo visitas, mis amigos resulta que no son amigos, son caras sonrientes
que me traen piruletas mientras me felicitan por los progresos que hago cuando
claramente no progreso ya que no paro de escribir, creo que la empresa Bic se
mantiene por mi persona. Aunque desde que sacaron los bolis Bic Cristal los
otros están en decadencia, pero a mi la bolita me hace mucha gracia porque
rueda…rueda….
También pinto,
pero eso lo hago menos por eso no llama tanto la atención y soy alérgica, al
papel en blanco. Me pone muy nerviosa asique siempre escribo en papeles de
colores pero los sobres tienen que ser blancos porque si no son blancos no son
sobres.
Ahora está de
moda lo de los sobres, sale mucho por televisión y yo me pregunto si esos
sobres serán como los míos o si se los pondrán de colores, yo si metiese dinero
en vez de cartas pondría sobres de colores según el billete que fuera dentro,
que es de cien, verde que es de 50 naranja, aunque aquí entra ya el escasísimo
sentido que tenemos los humanos para percibir colores, y prueba de ellos son
los calcetines negros y los azules oscuros que siempre terminan mezclándose y
perdiéndose en un sinfín de posibilidades.
El médico dice
que soy observadora pero que no lo quiero reconocer, se pone flores gigantes
horrorosas en la cabeza y yo le digo que le quedan estupendamente, después él
habla con los otros médicos y dice que no progreso a parte de mi escasísimo
gusto, lo que el pobre no sabe esque yo le digo que le queda bien para no herir
sus sentimientos porque cuando le digo que le queda bien me sonríe y a mi me
gusta hacer feliz a la gente, luego ellos me dan unas pastillas y yo también
sonrío Y TODOS FELICES!!!
En fin seguiré
escribiendo al mundo, a la tierra, que dicen que la estamos matando, asíque
como le queda poco tiempo o le escribo ahora o no lo haré nunca, es como esos
trenes que pasan sólo una vez y que cuando no los coges piensas ya vendrá otro
y efectivamente en una hora pasa otro, pero ya no es el mismo… quizás exageran
con la muerte del mundo pero quizás un día abriré los ojos y recuerde con
nostalgia lo que ahora llamamos Tierra. PD: con amor Amelie.
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