domingo, 19 de agosto de 2012

COMO HE LLEGADO AQUÍ


COMO HE LLEGADO AQUÍ

El verano que trae consigo numerosos actos festivos, las vacaciones que tanto nos atraen….De esto que un año tienes novio, todo cambia y llega ese gran momento en el que lo presentas. Fuera de lo convencional yo decido utilizar la técnica de “shock de distracción”. Ésta consiste simplemente en que hablas muy rápido y tu víctima lejos de darse cuenta de todo lo que estás diciendo entra en un estado zen de “no escucha” que te beneficia, véase este ejemplo: “oh vaya llegamos de viaje y no tenemos donde dejar las maletas deberíamos dejarlas en casa y así nos las quitamos de encima para poder salir de fiesta tranquilamente por el pueblo ¿te parece?” (efecto shock) “eeehmmm bueno” Pobre criatura, él no ha caído aún en su profunda inocencia que tu casa, no es tu casa, es la casa de tus padres, y en la casa de tus padres habitualmente están… tus padres. Pero cuando se quiere dar cuenta ya es tarde, está todo hecho, se ve envuelto en una serie de actos conflictivos, de alegrías por reencuentros y él ahí, en medio del pasillo intentando que su delgadez sea confundida con el embellecedor de la puerta y así ser invisible.

El karma, sabio y viejo vencedor en estas ocasiones te lo devuelve todo. Y no tardaría darme cuenta de ello ni tres semanas después, cuando dicha criaturita inocente me dice que se marcha a su pueblo Colorín Colorado (utilizo un falso nombre por no promocionar y dejar así el anonimato). Total que pasan los días cual fueran horas y llega el día, allá va él, a Colorín Colorado, mientras tu te quedas con cara de tonta imaginando toda serie de improperios. La criaturita inocente te dice “tres semanas no es nada”, bien voy a explicar esto porque lo considero importante. Cuando una criaturita te dice esto quiere decir que pasados 3 días la frase se convierte en “tres semanas no son nada ¡mis cojones!”. Total que con toda su buena intención Criaturita Inocente llama cual polluelo piando por comida para que le lleven a su Media Naranja, osease yo.

Una semana después me veo en un coche con Mamá Criaturita, Papá Criaturita (los cuales conozco en ese momento) y las Criaturillas. Yo como Media Naranja que no sabe donde meterse hago de tripas corazón y 5 minutos después manteníamos la conversación más distendida del mundo. Lo bueno de vivir momentos surrealistas es que nunca sabes con qué te van a sorprender.
Llego a Colorín Colorado con ganas de ver y matar sin poner prioridad a una o a otra a la Criaturita Inocente. Una vez allí todos respiramos tranquilos, no ha sido tan malo y ya pasó lo peor.

Ponerte a comer en casa ajena es cuanto menos extraño. Nunca sabes que puede pasar. En este caso Abu Criaturita nos sorprende con un maravilloso pastel de limón, que no sabia ni a pastel ni a limón, pero con toda la buena cara que uno puede poner comiendo el OVNI  pasteril dices el famoso “ummmmmm que ricoooooo” y quedas bien y lleno. Este hecho no hubiese tenido más repercusión de no ser por que quejándose Criaturita Inocente del tamaño del corte, Mamá Criaturita me echa el cacho mayor.

Pasado el día, volvemos dejando a mi pobre Criaturita Inocente con ganillas de más y quedándome yo consolada de haberle visto por lo menos un día. Pensando que había pasado lo peor paramos de camino por un pueblo “para ver a los últimos”. La última presentación, animada por cómo había ido la primera no me esperaba lo que se venía encima. Una terraza de bar se convierte en punto de encuentro y reunión cual Plaza  Mayor de Salamanca debajo del reloj. Media Naranja exprimida y echa zumo se consuela con “por lo menos lo paso todo junto”.

Ayyyyy la familia, que solo hay una, pero que bonito conocerla…